Mariana Vélez-Pintado, Departamento de Medicina Interna e Infectología, Centro Médico ABC, Ciudad de México, México
Jesica Naanous-Rayek, Departamento de Dermatología y Micología, Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, Ciudad de México, México
Ana P. Landeta-Sa, Departamento de Dermatología y Micología, Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, Ciudad de México, México
Ana C. Carbajal-César, Departamento de Pediatría y Epidemiología Clínica, Instituto Nacional de Pediatría, Ciudad de México, México
Alejandra M. Guerrero-Villalpando, Departamento de Cardiopatías Congénitas y Pediatría, Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, Ciudad de México, México
Alexandro Bonifaz, Departamento de Dermatología y Micología, Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, Ciudad de México, México
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, prevenible por vacunación y de notificación obligatoria, que representa un problema de salud pública vigente. Su agente causal es el virus del sarampión (familia Paramyxoviridae), de serotipo único, transmitido por vía aérea con un número reproductivo básico de 12 a 18. La presentación clínica clásica incluye un pródromo de fiebre, tos, coriza y conjuntivitis, seguido de las manchas de Koplik y un exantema maculopapular cefalocaudal. El diagnóstico se confirma mediante serología (IgM específica), reacción en cadena de la polimerasa o cultivo viral. El tratamiento es fundamentalmente de soporte; en pacientes pediátricos, la vitamina A reduce la mortalidad hasta un 62%, por lo que está recomendada por la OMS en este grupo de pacientes. Las complicaciones ocurren en aproximadamente el 30% de los casos; las más frecuentes son diarrea (8%) y otitis media (7-9%), y las complicaciones graves incluyen neumonía, diarrea, encefalitis aguda, encefalomielitis aguda posinfecciosa y, a largo plazo, panencefalitis esclerosante subaguda. Las poblaciones más vulnerables son los menores de 5 años, los adultos jóvenes sin inmunización previa, las embarazadas y los inmunocomprometidos. La vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) tiene una eficacia del 97% tras dos dosis y requiere una cobertura poblacional superior al 93% para alcanzar la inmunidad de rebaño. En México, la cobertura vacunal ha disminuido significativamente, lo que derivó en más de 12,000 casos confirmados y más de 33 defunciones durante el brote de 2025-2026, afectando mayoritariamente a niños no vacunados. La profilaxis posexposición con la vacuna triple vírica en un plazo de 72 horas, o con inmunoglobulina en un plazo de 6 días, está indicada para personas susceptibles de alto riesgo. La coordinación mundial, las campañas de vacunación sostenidas y una mayor vigilancia clínica siguen siendo fundamentales para frenar la transmisión.
Palabras clave: Sarampión. Vacunas. Exantema febril. Inmunidad de rebaño. Brote epidémico. Paramyxoviridae.